Este proyecto nace de mi propia experiencia: crear un hogar que respondiera a las necesidades reales de todos cinco, no solo a una idea estética. Partiendo del análisis energético de la construcción, diseñé la distribución de las estancias evitando ubicar dormitorios y zonas de trabajo en áreas de energía poco favorable.
La ubicación del mobiliario se decidió teniendo en cuenta las mejores orientaciones personales de cada uno, con el objetivo de potenciar el descanso, la concentración, las buenas relaciones y, sobre todo, la salud de quienes vivimos aquí.
La selección de materiales siguió el mismo criterio: madera, mármol, teja natural y piedra, priorizando siempre opciones naturales y sostenibles. También el sistema energético de la casa se pensó desde esta misma coherencia, incorporando caldera de pellet y placas solares y fotovoltaicas para aprovechar una energía limpia y respetuosa con el entorno.
El resultado es la prueba, en mi propia casa, de aquello en lo que creo: que un hogar bien pensado no solo se ve bien, sino que sostiene a quienes lo habitan —y al entorno que los rodea.